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En Proceso

Museo de Bellas Artes de Tandil

Exposición retrospeciva

Texto de catálogo

Ni figurativa, ni informalista, ni abstracta, la obra de Fernando O’Connor es simplemente pintura. Es el goce de la pincelada cargada de materia, creando volúmenes, jugando en el espacio. Es el juego del color que va iluminándose en un recorrido regocijante. O’Connor tiene un formidable dominio de la línea, segura, definitoria, que le permite estructurar sus obras sin dudar. La selección de esta muestra empieza con una tinta de 1988 y algunos acrílicos de principios de los 90, tiempo en que ya O’Connor muestra el dominio del color, el valor de una formación que construye y que va señalando que lo suyo es mucho más que una representación ligada a lo formal. El óleo lo seduce, lo reta con sus infinitas posibilidades y se embarca en otras búsquedas más conmovedoras, más intrigantes, que invitan al espectador al juego de interpretaciones. Es también un maestro en el manejo del blanco, su medio favorito para definir volúmenes, iluminar escenas, acariciar el objeto de sus trabajos. Este recorrido propuesto de su obra que va de lo casi gestual, a la expresión más suelta, más rica en imaginación, donde indaga en los personajes que va construyendo, los interroga y los presenta, nos permite seguir el camino elegido por el autor, su pasión por la pintura y sus posibilidades expresivas. En la serie de mujeres obesas, se desliza con untuosa materia sobre la piel trémula. La mirada que define el oscuro interior de tres sujetos de triste memoria (Dirk, Kitaj y The Jocker) con técnicas diferentes, que se estructuran con absoluta libertad, y Pelirroja, que es un alegre y gozoso instante, afirman que O’Connor no solo es incansable en la exploración de la pintura y su sustancia atrapante, sino también en el modo de convocar personajes, cargados de ansiedades, sueños y decepciones que captura en un instante. El cierre, un retrato de Bacon, maestro admirado que parece aprobar este camino de búsqueda ligado a la materia que siente propia y que disfruta.

Arq. Marcelo Olmos

Miembro de la Academia Nacional de Bellas Artes